miércoles, 5 de enero de 2011

"Familias, os echamos de menos ..."

"Familias, os echamos de menos" que fuerte la cita de Fernando Savater al hablar de la familia, de la escuela, de la educación, pero sobre todo de nuestra labor docente. Sabemos, los maestros, que los padres de familia se alejan cada vez mas de su tarea y somos nosotros los que tenemos que agregar a nuestro rol de educadores el de formadores.
Padres y maestros somos quienes tenemos el compromiso de portar los valores para que nuestros hijos y alumnos deseen apropiarse de ellos y vivirlos.
La libertad en el pasado se probaba a pedacitos, a los niños se les mantenía "a raya" frente a reglas claramente establecidas por los adultos, los padres actuaban como padres y los hijos como hijos. Cada quien tenía claro sus derechos y obligaciones, niños y jóvenes cumplían con lo que tenían que hacer y entonces le seguía el premio o el castigo según el caso.
Actualmente, la brecha entre los límites y la autoridad se debilita cada vez más, tal como la fuerza del río abre caminos entre las montañas, y nosotros, nos convertimos en meros espectadores, viendo como la libertad se transforma en libertinaje y el peso es tal, que sentimos que no podemos hacer nada. Entonces el joven que está en búsqueda constante de su madurez, de su propio desarrollo, se enfrenta a unos padres también inmaduros, con dudas entre frenar y dejar hacer.
Tenemos en nuestra contra los medios de comunicación que tientan no solo a los jóvenes, nosotros también caemos continuamente en la trampa consumista, en la trampa de competir, en la trampa de la superficialidad y creer que somos mejores por el hecho de tener más.
Después de esta reflexión no me queda mas que preguntarme a mi misma ¿qué puedo hacer yo como maestra ante este "eclipse de la familia"?.



martes, 4 de enero de 2011

Ser maestra, toda una aventura.


Como niña, ser mamá de mis muñecas era uno de los juegos que más me divertían, cambiarlas de ropita, darles de comer, arrullarlas, quererlas, en fin, la ilusión de ser mamá, estaba en mi mente y mi corazón.
Ser maestra era otro de mis juegos favoritos. Mi hermano menor era uno de mis alumnos favoritos, bueno, en realidad ¡era el único! ¡Lo disfrutaba tanto! sobre todo porque mamá nos dejaba escribir con gis en una pared de la casa; sumas, restas y dibujos eran las lecciones.
Pasa el tiempo y la vida me lleva hacia una puerta que se abre sola. Entro y me encuentro con el inicio de mi camino como maestra. ¿Destino? ¿Casualidad? ¿Suerte?
La oportunidad de entrar a trabajar en una escuela fue algo increíble. La mezcla de emociones, se apoderó de mi el primer día de clases. Recordé a mis mejores maestros y en instantes volví al pasado cuando yo misma era alumna. Con la ilusión y deseos de hacer un buen papel, doy mis primeros pasos avanzando lentamente, para mi sorpresa, en unos cuantos meses llega una nueva oportunidad, la invitación a estudiar la maestría en Educación y fue entonces cuando mis dudas se aclaran y pienso, no basta la buena intención, no bastan los deseos de hacer bien las cosas, no basta el entusiasmo ¡es necesario estudiar y prepararse para ser maestra! y así mi camino se llena de luz.
No tengo la menor duda de que la lectura, el estudio, la preparación y la convivencia con otros maestros con mas experiencia nos dan las herramientas para desarrollarnos profesionalmente.  
No podemos estacionarnos en el camino y pensar que ya lo tenemos todo. Siempre hay algo nuevo que aprender, y aquí estoy, cursando un diplomado, haciendo la tarea, escribiendo, reflexionando en como mejorar mi labor docente.
Espero que al final del camino, pueda volver la vista atrás y sentir la satisfacción de haber hecho bien mi trabajo y "ver flores en el camino".